En un nuevo golpe contra el crimen organizado, efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) interceptaron en la localidad fronteriza de Colchane a dos mujeres de nacionalidad paraguaya. Ambas contaban con órdenes de detención vigentes por su presunta participación en la masiva estructura delictiva, liderada por ciudadanos chinos y chilenos, que fue desmantelada la semana pasada tras ser acusada de blanquear capitales ilícitos en la Zona Franca de Iquique.
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La investigación apunta a que esta red utilizaba el sistema financiero local para ocultar más de 200 millones de dólares, fondos que tenían su origen en estafas internacionales perpetradas a través de falsas plataformas de inversión en línea.
Trinidad Steinert, Fiscal Regional de Tarapacá, confirmó el procedimiento y aclaró la función operativa de las imputadas dentro del esquema delictual: “Esta mañana se detuvieron dos mujeres de nacionalidad paraguaya que iban entrando a nuestra región y tenían una orden de detención solicitada por esta Fiscalía en esta investigación”. Steinert agregó que las detenidas “tienen elementos comunes a todos, pero además tienen conductas específicas relacionadas con el cobro de cheques para evadir la trazabilidad del dinero”.
Las acusadas se unirán a la extensa audiencia de formalización que comenzó el martes y que ya cuenta con otros 43 imputados. El proceso judicial, que se lleva a cabo en el Juzgado de Garantía de Iquique por delitos de lavado de activos y asociación criminal, se proyecta que continúe durante varios días más.
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Desde la perspectiva policial, el prefecto inspector Erick Menay, jefe nacional contra el Crimen Organizado, enfatizó que el trabajo no ha concluido y reveló el modus operandi transnacional: “Estamos en un proceso explorativo bastante grande, con muchas líneas de investigación, incluso algunas de ellas en el extranjero”. Menay subrayó que se ha evidenciado la existencia de “un corredor para el lavado de activos en nuestro país”, detallando que aunque la estafa original ocurría en Norteamérica, en Chile se ejecutaba la colocación y estratificación del dinero mediante diversas cuentas y empresas consolidadas para “disfrazar este patrimonio”.
Hasta la fecha, las diligencias han permitido la incautación de un arsenal de bienes que incluye armas de fuego, vehículos de lujo, relojes de alta gama y dinero en efectivo en diversas divisas que suma más de un millón de dólares.



