Una organización criminal dedicada al lavado de activos y a estafas transnacionales fue desarticulada este viernes en un operativo coordinado por la Policía de Investigaciones (PDI) y el Ministerio Público, con despliegues simultáneos en cinco regiones del país. La investigación, originada en una alerta del FBI, permitió la detención de 49 personas —35 chilenos y 14 extranjeros, principalmente de nacionalidad china— vinculadas a una red que operaba desde Iquique y la Zona Franca (Zofri), canalizando cerca de 200 millones de dólares obtenidos mediante engaños dirigidos a adultos mayores en Estados Unidos y otros países.
Según informó el Fiscal Nacional, Ángel Valencia, desde Iquique, “esta es una investigación que surge de la cooperación internacional entre el FBI y la PDI y le transmitieron la información a la Fiscalía. Se trata de ciudadanos norteamericanos principalmente y de otros países, que fueron víctimas de fraudes informáticos. Básicamente se les engañó, se les hizo creer que estaban realizando inversiones en plataformas falsas”.
Para ocultar el origen ilícito de los fondos, la red utilizó una compleja estructura financiera basada en el sistema bancario chileno, especialmente en cuentas del Banco Santander, y en más de 119 sociedades comerciales creadas únicamente con fines delictivos. Estas empresas, muchas sin domicilio real ni actividad económica, formaban parte de un modelo conocido como “estafa asiática” o Pig Butchering —“matanza de cerdos”—, que consiste en ganar la confianza de las víctimas durante semanas o meses antes de inducirlas a invertir grandes sumas en plataformas ficticias.
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La fiscal regional de Tarapacá, Trinidad Steinert, precisó que “se ha establecido que hubo una defraudación de ciudadanos en su mayoría de Estados Unidos, quienes invertían presuntamente fondos en Chile a través de distintas plataformas bancarias, en especial en Banco Santander, para luego efectivamente ese dinero era traspasado de una empresa a otra, para luego finalmente no concretar las inversiones que las víctimas entendían estaban haciendo”. En total, se incautaron más de 50 millones de pesos chilenos en efectivo y activos.
La estructura operativa se dividía en tres niveles:
Empresas “Kamikaze” o Categoría A: recibían los fondos desde el extranjero bajo la apariencia de operaciones comerciales legítimas.
Empresas Intermediarias o Categoría B: fragmentaban y triangulaban el dinero para dificultar su rastreo.
Empresas Consolidadoras o Categoría C: correspondían a negocios reales, mayoritariamente vinculados a usuarios chinos de Zofri, que integraban los fondos ilícitos al sistema económico formal, permitiendo su salida al exterior con apariencia legal.
Entre los imputados figura un ex ejecutivo del Banco Santander, desvinculado en 2025, junto a contadores, asesores financieros y personas sin experiencia empresarial —incluyendo trabajadores informales y jóvenes— utilizados como testaferros para abrir cuentas y cobrar cheques en sucursales de Iquique y Zofri.
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El método Pig Butchering, originado en redes criminales chinas y expandido globalmente, se caracteriza por un engaño prolongado: tras contactar a las víctimas en redes sociales o aplicaciones de citas, los estafadores construyen relaciones de confianza, las incitan a realizar pequeñas inversiones iniciales —permitiéndoles incluso retirar “ganancias”— y, una vez consolidada la credibilidad, las persuaden a transferir montos elevados, incluyendo ahorros previsionales. Cuando intentan rescatar sus fondos, las plataformas desaparecen y las aplicaciones se autodesinstalan.
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Los 49 detenidos serán formalizados por los delitos de lavado de activos y asociación ilícita, en lo que las autoridades califican como una de las mayores estafas transnacionales detectadas en la historia reciente de Chile.


